Prometeo

De Prometeo nos hablan cuatro leyendas.

Según la primera, lo amarraron al Cáucaso por haber dado a conocer a los hombres los secretos divinos, y los dioses enviaron numerosas águilas a devorar su hígado, en continua renovación.

De acuerdo con la segunda, Prometeo, deshecho por el dolor que le producían los picos desgarradores, se fue empotrando en la roca hasta llegar a fundirse con ella. Sigue leyendo

Un escrito de Clarice Lispector

Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.

Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije. Sigue leyendo

La Rayuela

«La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan como ingredientes una piedrita y la punta de un zapato».

Julio Cortázar

Robespierre: La guillotina y la pena de muerte en general

¿Cuál es en vuestra opinión el motivo que atrae a las ejecuciones públicas? ¿La inhumanidad? Os equivocáis: el pueblo no es inhumano; a ese desgraciado en torno a cuyo cadalso se agolpa, lo arrancaría de las manos de la justicia si pudiera. Va a buscar a la plaza de Grève una escena que pueda contar a su regreso al arrabal, ésa u otra, le da igual mientras tenga un papel, junte a sus vecinos y se haga escuchar de ellos. Dad en el bulevar una fiesta divertida y veréis que la plaza de las ejecuciones está vacía. El pueblo está ávido de espectáculos y acude a ellos porque se divierte cuando los disfruta y se divierte también cuando los cuenta a su regreso.

Denis Diderot (1713 – 1784)

Maximilien Robespierre, “El Incorruptible”, vivió tan sólo treinta y seis años. Claro está que en la Francia de entonces, sobre todo para quienes actuaban en política, la vida no parecía proponer mucho más tiempo para disfrutarla. Valgan como ejemplo estas cortas vidas, Danton: treinta y cinco años, Luis XVI: treinta y nueve, Saint Just: veintisiete, María Antonieta: treinta y ocho, Desmoulins: treinta y cuatro, su esposa Lucile Duplessis: veinticuatro, Couthon: treinta y nueve, Madame Roland: treinta y nueve y así podríamos seguir. Miembros de la realeza, aristócratas, burgueses, campesinos, ya varones, ya mujeres, eran llevados a la guillotina; tétrico símbolo de la igualdad. Sigue leyendo

El Fin (Los de afuera)

De las versiones referidas, ninguna es completa. De ellas, sin duda, la más improbable es la más parcial. La única certeza es que un difunto no puede negar acusaciones, ni aceptarlas. De los detalles, no es la acusación el más llamativo, sino el hecho de considerarse, -el narrador-, el preferido de entre los hermanos; de ahí esa parcialidad mentada. Ninguna prueba hay de los hechos narrados por Eduardo; pero un detalle, pasó desapercibido, y creo, en él (o ahí), se esconde la verdadera historia; la completa.

Acá en Morón, donde Cristian fallece, se cuenta otra cosa: Algunos dicen que Eduardo nunca vio el cuerpo; que podía ser cualquiera envuelta en sus pilchas. Los más aventurados, aseguran que otra fue comprada para el fatídico destino de suplirla. Lo cierto es que la historia llega hasta el abrazo posterior a la confesión del crimen, y ahí se ahoga, como las lágrimas que no llegaron a derramar. Sigue leyendo

Sonido y Furia

Todos los días un delincuente, psicópata o desesperado, asesina a una ocasional víctima o, a su vez, es matado por la Policía. Las causas del delito y de su estilo represivo, no está en los individuales autores sino en la misma sociedad que lo padece. Esa sociedad, o más bien su parte “decente”, vive con miedo, casi aterrada. Y exige condiciones extremas para “su” seguridad. No la seguridad de la igualdad de oportunidades, de educación o del pleno trabajo digno. No, seguridad para sus vidas y sus bienes. Aplaudieron, desde hace treinta años, la consolidación de un modelo social que marginaba sin horizontes a un creciente sector de la población. Se refugiaron en barrios privados, donde están confortablemente presos, y temen a una masa informe de desarrapados, de piel oscura, que no respeta la vida porque la suya tampoco vale nada. Una sociedad que se mira al espejo y se asusta de sí misma. De vez en cuando la víctima resulta ser un profesional, el hijo de alguien o un “famoso” o amigo del círculo áulico. Entonces se desata la histeria colectiva. Los medios encuentran abono para expandir su sensacionalista morbosidad y claman venganza en nombre de la justicia. Exigen que el Estado asuma sin disimulos su esencial papel de instrumento de imposición de un orden coactivo (falso, injusto y opresivo) a favor de las clases dominantes. En nombre de valores que ellos mismos han destruido (la familia, la moral, la fraternidad) piden cárceles, castraciones y pena de muerte. Con la soberbia que sólo da la ignorancia, personajes farandulescos, semialfabetos, opinan estupideces que son apoyadas por una masa de pasivos idiotizados por los medios de comunicación. Una mayoría del 75% está a favor, según encuestas, de la pena de muerte. Claro, de la clase media para arriba; los otros no opinan o no son registrados, porque saben que sólo a ellos se les aplicará. Una discusión entre retardados mentales, que sólo produce “sonido y furia”, representa el nivel intelectual de una sociedad de mercachifles y meretrices que jamás terminaron de leer un libro. Sigue leyendo

De Plazas, Símbolos y Mensajes

Si nos preguntaran cual es a nuestro entender el espacio público más importante de la ciudad de Buenos Aires y seguramente de nuestro país, sin duda responderíamos la Plaza de Mayo. El lugar que fue, es y será el lugar donde tuvieron lugar las jornadas históricas y el punto de concentración de todo tipo de manifestaciones multitudinarias.

Este espacio, de algo más de dos hectáreas (dos manzanas), viene cumpliendo esta función de espacio urbano convocante desde el mismo momento de la segunda fundación de la Ciudad de La Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre, el 11 de junio de 1580 por el Hidalgo Juan de Garay.

Su diseño se realizó siguiendo las normas dictadas por las Leyes de Indias para estas ocasiones, a partir del trazado de dos ejes principales, el Cardo y el Decumano, ortogonales entre sí, el primero con dirección Norte-Sur y el segundo Este-Oeste. Herencia de la planificación urbanística del Imperio Romano. Sigue leyendo

Hegel-Haití, según el pensamiento de Susan Buck Morss.

Parece que para algunos pensadores aquello de “Libertad, igualdad y fraternidad”, no es algo: universal, a–histórico y no contingente; sino una suerte de privilegio exclusivo de los beneficiados por el arbitrio de la soberanía divina (tal como sostienen los calvinistas), o de los pertenecientes a razas excelentes según Darwin/Galton.

“El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. (…) Es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.

Montesquieu

El espíritu de las leyes, 1748

Hay obras escritas de tal forma que generan la impresión de que son de una gran simplicidad, aunque en realidad sus planteamientos centrales sean extremadamente complejos y sofisticados. Es ése el caso, para poner un ejemplo, de Jorge Luis Borges, cuyos cuentos, por la manera en que están escritos, a veces transmiten la sensación de ser obras livianas, de que constituyen meros juegos verbales. Pero nada más alejado de la verdad. Sigue leyendo

Sobre los Parques

Las consecuencias de la Revolución Industrial sucedida entre los S XVII y S XIX en Europa, fenómeno que se irradió a todo el mundo, con especial énfasis en el mundo occidental, fueron variadas. En cuanto a lo que respecta a la demografía, se dio un crecimiento desenfrenado y caótico. Surgían problemas como los de la congestión y producción anárquica del espacio, la carencia de infraestructura y saneamiento, y el problema de los asalariados, en relación al hacinamiento.

En dicho contexto, se buscó una solución, la de modelizar la ciudad moderna, que se concretó en la propuesta del urbanismo funcionalista tecnocrático. Este modelo, que tuvo su auge desde mediados del S XIX hasta 1960 aproximadamente, propuso racionalizar el uso del espacio urbano, maximizando la circulación, desde una concepción organicista que contemplaba a la ciudad zonificada. En este marco, el espacio público sería el espacio de la integración, de la urbanidad, del vínculo social. En palabras de Manuel Delgado, “el espacio público pasa a concebirse como la realización de un valor ideológico, lugar en el que se materializan diversas categorías abstractas como democracia, ciudadanía, convivencia, civismo, consenso, entre otras.” Sigue leyendo

Los Wandervogel (Pájaros Errantes) – Parte 1

“He tenido el privilegio de caminar con la juventud de otro mundo… los apóstoles de una vida completamente nueva para jóvenes y viejos por igual… Con su espíritu, el antiguo cielo y la vieja tierra -de sospecha y egoísmo y odio- quedarán atrás”.

Stanley High Revuelta de la Juventud, 1923

Estas palabras suenan como las de un Charles Reich recién vuelto del perfumado humo de Woodstock, fervorosamente empeñado en exaltar la nueva contracultura estadounidense.

Pero provienen de las páginas de un volumen medio siglo anterior a su libro El reverdecer de América. Lo encontré por casualidad mientras buscaba Psicología Colectiva del Fascismo de Wilhelm Reich en una biblioteca de Wisconsin. Su título, Revuelta de la Juventud, me intrigó, y así me convertí en la primera persona que lo retiraba desde 1940. Noté que había sido leído con interés a diez años de su publicación en 1923, para ser dejado luego casi sin tocar. Stanley High (después hizo la biografía del evangelista Bílly Graham), registra resplandecientemente en su pequeño libro la cultura juvenil que surgió tras los horrores de la Primera Guerra Mundial. Aunque habla de, muchos países, la que recibe su mayor alabanza es la juventud de Alemania. Sigue leyendo